¿Qué es farmacología? - Por qué es importante en la administración de fármacos

Qué es farmacología

La farmacología es una disciplina científica que se encarga del estudio de los fármacos y su interacción con los organismos vivos. Es una rama de la biología y la medicina que busca comprender cómo los diferentes compuestos químicos pueden influir en el funcionamiento del cuerpo humano y en el tratamiento de enfermedades.

La farmacología se centra en investigar tanto los efectos beneficiosos como los efectos adversos de los medicamentos, así como su absorción, distribución, metabolismo y excreción en el organismo. Mediante su estudio, se busca desarrollar y mejorar los medicamentos existentes, así como descubrir nuevos fármacos que sean seguros y eficaces para el tratamiento de diversas condiciones médicas.

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Índice()
  1. ¿Qué es un fármaco y para qué sirve?
  2. ¿Qué diferencia hay entre fármaco y medicamento?
  3. ¿Qué es un tratamiento con fármacos?
  4. ¿Cuál es la función de la farmacología?
    1. Estudio de los grupos de fármacos y su acción terapéutica
    2. Efecto de los medicamentos sobre el organismo
    3. Formulación de medicamentos, concentración, dosis, etc.
  5. ¿Por qué es importante la farmacología en la administración de fármacos?

¿Qué es un fármaco y para qué sirve?

Se refiere a toda sustancia química que al entrar en nuestro cuerpo interacciona dentro de él y produce un efecto que puede ser beneficioso o toxico, dependiendo de la naturaleza de la sustancia y las dosis. De ahí que se le conozca como medicamento o droga.

Es utilizada para prevenir, diagnosticar, tratar o aliviar los síntomas de una enfermedad tanto en seres humanos como animales. Se emplean para tratar y curar patologías, como infecciones, trastornos cardiovasculares, trastornos respiratorios, cáncer, enfermedades autoinmunes, trastornos del sistema nervioso, entre otros.

Estos medicamentos actúan sobre el organismo de diferentes maneras, como inhibiendo el crecimiento de bacterias, aliviando el dolor, reduciendo la inflamación o regulando la función de determinados sistemas corporales. Algunos incluso son usados para aliviar los síntomas de una enfermedad sin tratar la causa subyacente. Por ejemplo, los analgésicos se utilizan para reducir el dolor, los antipiréticos para reducir la fiebre y los antihistamínicos para aliviar los síntomas de alergias. También se emplean para prevenir la aparición de enfermedades como las vacunas que son fármacos utilizados para estimular el sistema inmunológico y prevenir infecciones.

En algunos casos, se utilizan fármacos para diagnosticar enfermedades o evaluar la función de determinados órganos o sistemas. Por ejemplo, se pueden administrar sustancias radiopacas para visualizar órganos en radiografías o se pueden administrar agentes de contraste para resaltar estructuras en imágenes médicas.

Una vez el fármaco se absorbe y llega al torrente sanguíneo, viajará a través de este distribuyéndose por todos los tejidos del cuerpo hasta su molécula diana.

¿Qué diferencia hay entre fármaco y medicamento?

El término 'fármaco' y 'medicamento' a menudo se utilizan indistintamente, pero tienen significados ligeramente diferentes. El término 'fármaco' se refiere a cualquier sustancia química que tiene efectos farmacológicos o biológicos en el cuerpo humano o en otros organismos. Mientras que 'medicamento' se refiere a una forma específica de presentación de un fármaco, diseñado y producido para su uso en humanos.

Los fármacos pueden ser de origen natural, como los extraídos de plantas o animales, o pueden ser sintéticos, producidos en un laboratorio. Además, tienen propiedades químicas específicas que interactúan con el cuerpo para producir un efecto deseado, como tratar una enfermedad o aliviar los síntomas.

Los medicamentos son productos farmacéuticos que contienen uno o más fármacos en una dosis determinada y están formulados en una forma adecuada para su administración, siendo preparados y envasados de manera que puedan ser utilizados por los pacientes de forma segura y efectiva.

Algunas de sus formas de presentación más comunes y ofrecidas en el mercado son los comprimidos, cápsulas, líquidos, cremas, jarabes, inyecciones, entre otros. Estas presentaciones comerciales son producidas por compañías farmacéuticas, estando sujetas a regulaciones y normativas que garantizan su calidad, seguridad y eficacia.

Por lo que, debemos concluir que un fármaco es una sustancia química con propiedades farmacológicas, mientras que un medicamento es la forma en que se presenta y se administra ese fármaco para su uso en el tratamiento de enfermedades.

¿Qué es un tratamiento con fármacos?

Se refiere al uso de medicamentos o fármacos para tratar o controlar una enfermedad o afección médica en un paciente. Estas son sustancias químicas diseñadas para tener efectos específicos en el organismo, ya sea para aliviar los síntomas, tratar la causa subyacente de la enfermedad o prevenir su progresión.

Implica la prescripción de medicamentos por parte de un profesional de la salud calificado, como un médico o un farmacéutico, y el seguimiento adecuado del régimen de medicamentos recomendado. Además, pueden administrarse de diversas formas, como por vía oral (pastillas, cápsulas), inyecciones, cremas o ungüentos tópicos, inhaladores, entre otros.

Su objetivo puede variar según la enfermedad o afección específica, ya sea para aliviar los síntomas, curar una enfermedad o controlar la progresión de esta, reducir el riesgo de complicaciones o mejorar de la calidad de vida del paciente, entre otros.

Por ejemplo, para controlar o eliminar una infección algunos antibióticos como la penicilina bloquean unas proteínas de las bacterias que son necesarias para formar la pared celular que las rodea y las protege. Cuando el antibiótico se une a estas proteínas y las inhibe, la bacteria se queda sin renovar su pared celular y finalmente muere. La molécula diana de estos antibióticos son proteínas que forman parte de la bacteria y que esta necesita.

Es importante seguir las indicaciones del médico en cuanto a la dosis, frecuencia y duración del tratamiento, así como estar al tanto de los posibles efectos secundarios y precauciones asociadas con su uso.

Hay que tomar en cuenta el metabolismo del fármaco, que solo puede suceder gracias a un tipo de proteínas llamadas enzimas, que someten a los medicamentos a una serie de reacciones químicas con el objetivo de modificar su estructura para que sea más fácil de expulsar.

El metabolismo significa el conjunto de reacciones químicas que ocurren en nuestro cuerpo, sucede a cualquier hora encargándose de construir, degradar y transforman moléculas naturales de nuestro cuerpo. Sin embargo, también pueden cumplir la función de metabolizar y eliminar las sustancias externas como los fármacos.

Todo este proceso es necesario para que por fin puedan ser desechadas, mayormente por medio de la vías urinarias o hepáticas luego de ser convertidas en moléculas más sencillas.

¿Cuál es la función de la farmacología?

Es una rama de la ciencia que se dedica al estudio de los fármacos o medicamentos y su interacción con el organismo. Su función principal es comprender cómo los fármacos afectan a los sistemas biológicos, desde las células individuales hasta los organismos completos.

La farmacología investiga y descubre nuevos compuestos químicos que puedan tener propiedades terapéuticas. Esto implica el diseño, la síntesis y la evaluación de moléculas para determinar su eficacia y seguridad en el tratamiento de enfermedades. Sin embargo, también estudia cómo los fármacos interactúan con los sistemas biológicos a nivel molecular y celular con la intención de comprender los mecanismos mediante los cuales producen efectos terapéuticos o adversos en el organismo.

Se encarga de estudiar cómo los fármacos son absorbidos, distribuidos, metabolizados y eliminados en el organismo, incluido los efectos biológicos que pueden causar en el organismo. De esta forma, profundiza en como suceden las interacciones de los fármacos con los receptores celulares, las vías de señalización y los procesos fisiológicos para producir efectos terapéuticos o adversos.

Otra función muy importante es la expansión de conocimientos sobre el uso seguro, efectivo y adecuado de los medicamentos en la práctica clínica. Esto incluye la dosificación adecuada, la elección de fármacos según la enfermedad y las características del paciente, además de la prevención de interacciones medicamentosas y efectos adversos.

Estudio de los grupos de fármacos y su acción terapéutica

Se trata de ubicar las sustancias farmacológicas en categorías o clasificaciones utilizadas para agruparlas en función de sus características químicas, mecanismos de acción y efectos terapéuticos. De esta forma, cada grupo tiene propiedades y aplicaciones específicas en el tratamiento de diversas enfermedades, algunas de estos son:

  • Analgésicos: Alivian el dolor, como los opiáceos (por ejemplo, la morfina) y los antiinflamatorios no esteroides (AINE) (por ejemplo, el ibuprofeno).
  • Antimicrobianos: Actúan contra microorganismos patógenos, como los antibióticos (por ejemplo, la penicilina) y los antivirales (por ejemplo, el oseltamivir para la gripe).
  • Antidepresivos: Tratan la depresión y los trastornos del estado de ánimo, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) (por ejemplo, la fluoxetina) y los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) (por ejemplo, la fenelzina).
  • Antihistamínicos: Bloquean la acción de la histamina, aliviando los síntomas de las alergias, como la loratadina y la cetirizina.
  • Antidiabéticos: Regulan los niveles de glucosa en la sangre, como la insulina (para la diabetes tipo 1) y los medicamentos hipoglucemiantes orales (para la diabetes tipo 2).
  • Antihipertensivos: Controlan la presión arterial elevada, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) (por ejemplo, el enalapril) y los bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA) (por ejemplo, el losartán).
  • Antiinflamatorios esteroides: Reducen la inflamación y suprimen la respuesta inmunitaria, como la prednisona y la dexametasona.
  • Anticoagulantes: Previenen la formación de coágulos sanguíneos, como la warfarina y la heparina.
  • Anticonvulsivantes: Controlan las convulsiones y la epilepsia, como el ácido valproico y la carbamazepina.
  • Diuréticos: Aumentan la eliminación de agua y sal del cuerpo, como la furosemida y la hidroclorotiazida.

Tomando un ejemplo más detallado sobre la función de uno de estos grupos tenemos a los antihistamínicos, que son antagonistas del receptor de la histamina. La histamina es una molécula que interviene en las reacciones alérgicas, entre otras cosas, con lo que los antihistamínicos se unen a ciertos receptores de la histamina, bloqueándolos para que la histamina no pueda unirse a ellos y cumplir su función, lo cual hace disminuir los síntomas de la alergia.

Un aspecto importante a mencionar es que los medicamentos dentro de un mismo grupo pueden tener diferencias en sus mecanismos de acción y aplicaciones clínicas específicas, por esto es que la prescripción solo debe ser dada por un médico.

Efecto de los medicamentos sobre el organismo

Los medicamentos pueden tener diversos efectos sobre el organismo, tanto beneficiosos como adversos. Algunos de estos son:

  • Efectos terapéuticos: Los medicamentos se prescriben con el objetivo de tratar una enfermedad o afección específica. Pueden aliviar síntomas, curar infecciones, reducir el dolor o controlar enfermedades crónicas, entre otros beneficios terapéuticos. Sin embargo, también pueden tener efectos secundarios y contraindicaciones, por lo que es esencial seguir las indicaciones y las pautas de dosificación proporcionadas por un médico u otro profesional de la salud.
  • Efectos secundarios: Algunos pueden causar efectos secundarios no deseados, los cuales pueden variar desde leves, como náuseas o somnolencia, hasta más graves, como reacciones alérgicas o daño a órganos específicos. Es importante tener en cuenta que no todas las personas experimentarán los mismos efectos secundarios, y algunos medicamentos tienen menos probabilidades de causar efectos adversos que otros.
  • Interacciones medicamentosas: Los medicamentos pueden interactuar entre sí en el organismo. Estas interacciones pueden potenciar o disminuir los efectos de otros medicamentos, aumentar el riesgo de efectos secundarios o alterar la forma en que el cuerpo absorbe, distribuye o elimina del cuerpo. Pueden involucrar cambios en la farmacocinética y farmacodinámica, además de interacciones con los alimentos que perjudiquen su absorción.
  • Tolerancia y dependencia: Algunos medicamentos, especialmente aquellos utilizados para tratar el dolor crónico o ciertas condiciones psiquiátricas, pueden llevar a la tolerancia y dependencia. La tolerancia implica que con el tiempo se necesita una dosis más alta del medicamento para obtener el mismo efecto, mientras que en la dependencia el cuerpo se vuelve físicamente dependiente del medicamento y puede experimentar síntomas de abstinencia si se suspende bruscamente.
  • Reacciones alérgicas: Algunas personas pueden desarrollar reacciones alérgicas a ciertos medicamentos, las cuales pueden variar desde erupciones cutáneas leves hasta anafilaxia, una reacción alérgica grave que puede poner en peligro la vida. Estas son respuestas inapropiadas del sistema inmunológico a ciertos fármacos llegando a ocasionar urticaria, picazón, erupción cutánea, edema facial, dificultad para respirar, mareos, náuseas, entre otros.
  • Toxicidad: Algunos fármacos pueden producir un efecto dañino en nuestro organismo. Estos suelen ser llamados “tóxicos” o “drogas”, ya que alteran la actividad de nuestras neuronas, teniendo el potencial de volver adicta al que las toma o de enfermar o agravar la salud del cuerpo.

Formulación de medicamentos, concentración, dosis, etc.

Este es un proceso complejo que implica la creación de una preparación específica que contenga los ingredientes activos y excipientes necesarios para administrar un tratamiento adecuado. La concentración, dosis, entre otros aspectos, variaran dependiendo del medicamento y la condición que se esté tratando. Una vez el fármaco se absorbe y llega al torrente sanguíneo, viajará a través de este distribuyéndose por todos los tejidos del cuerpo hasta su molécula diana.

Formulación: Se refiere a la combinación de principios activos y excipientes en una forma farmacéutica adecuada, como tabletas, cápsulas, soluciones, suspensiones, cremas, entre otras. Los ingredientes activos son las sustancias responsables del efecto terapéutico del medicamento, mientras que los excipientes son las sustancias que ayudan a darle forma, estabilidad y características específicas al medicamento.

Concentración: Corresponde a la cantidad del ingrediente activo presente en una dosis específica del medicamento. Se expresa generalmente en forma de porcentaje, miligramos por mililitro (mg/ml) o microgramos por mililitro (mcg/ml). Por ejemplo, si un medicamento tiene una concentración del 5% de un ingrediente activo, significa que cada dosis contiene 5 gramos de ese ingrediente activo en un total de 100 gramos.

Dosis: Implica la cantidad específica de medicamento que se administra a un paciente en un momento determinado. La dosis se prescribe según diversos factores, como la edad, el peso, la gravedad de la enfermedad y la respuesta individual al tratamiento. Se expresa generalmente en forma de miligramos (mg), microgramos (mcg), unidades internacionales (UI) o una cantidad específica de la forma farmacéutica (por ejemplo, una tableta de 500 mg).

Vía de administración: Es la forma en que se introduce el medicamento en el cuerpo. Puede ser oral (tomado por la boca), tópica (aplicado en la piel), intravenosa (administrado en una vena), intramuscular (inyectado en un músculo), entre otras.

Todo empieza con la entrada del fármaco a nuestro organismo, que puede ser de muchas formas. Algunas formas de administrar un medicamento como la vía oral (al tomar una pastilla o jarabe), la respiratoria (por inhalación de medicamentos) o la intravenosa (por inyección). La vía en que se administra un fármaco es clave para que se absorba en mayor o menor medida, o a cierta velocidad, ya sea lenta o rápida.

Por ejemplo, la vía oral es más practica de administrar, pero tarda en hacer efecto porque el fármaco se absorbe en el estómago o intestino. Mientras que la vía intravenosa es mucho más rápida porque el fármaco es suministrado directamente en la sangre, pero requiere de personal sanitario capacitado para que sea administrado de forma segura.

¿Por qué es importante la farmacología en la administración de fármacos?

Comprender como interactúan los medicamentos con el organismo a nivel molecular y celular es crucial para determinar cómo un fármaco específico afectará al cuerpo y cómo se puede utilizar de manera segura y efectiva.

Esta ciencia se encarga de proporcionar información sobre la clasificación, propiedades y características de los fármacos disponibles. Lo que permite a los profesionales de la salud seleccionar el más apropiado para un paciente en particular, considerando factores como la enfermedad, la edad, el sexo, las condiciones médicas preexistentes y la respuesta individual al tratamiento.

También ayuda a establecer las dosis adecuadas para lograr el efecto terapéutico deseado sin causar daño. Estas dosis pueden variar según la enfermedad, la gravedad de los síntomas, la edad del paciente y otros factores. Conocer la farmacocinética (absorción, distribución, metabolismo y eliminación del fármaco) es esencial para ajustarla de manera segura.

Dentro de lo que es un fármaco, la sustancia química final, que interactúa en última instancia con la diana es lo que llamamos principio activo de un fármaco. Este se encarga de causar el efecto del medicamento y suele venir acompañado de otras sustancias, por ejemplo, lubricantes para que el fármaco sea más fácil de tragar, o sustancias que facilitan que se absorba, como la vitamina C que se añade a las cápsulas de hierro.

Sin embargo, pueden tener efectos secundarios no deseados, por lo que, la farmacología ayuda a identificar y predecir estos efectos adversos. De esta forma, los médicos y pacientes están preparados para tomar decisiones informadas sobre el tratamiento, sopesando los beneficios esperados frente a los posibles riesgos.

Por último, a través del estudio de las interacciones medicamentosas pueden ayudar a evitar combinaciones peligrosas y a optimizar la terapia farmacológica. Muchos pacientes toman múltiples medicamentos a la vez, lo que aumenta el riesgo de interacciones entre los fármacos, por lo que es prioridad prevenir esto.

Cómo citar:
"¿Qué es farmacología? - Por qué es importante en la administración de fármacos". En Quees.com. Disponible en: https://quees.com/farmacologia/. Consultado: 25-06-2024 09:41:24
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