¿Qué es un fósil? - Formación y tipos de fosiles en nuestro planeta

Qué es un fósil

Durante millones de años el hombre ha investigado diferentes formas de vida que existieron en la antigüedad, logrando descubrir muchas especies que al día de hoy no existen. Además, estas investigaciones han dado lugar a descubrimientos de culturas y sociedades antiguas, pero los mayores descubrimientos para la ciencia han sido los fósiles.

Asimismo, la paleontología es la ciencia que se encarga de estudiar los fósiles y que ha descubierto antiguos organismos conservados en piedra sedimentaria. Si te interesa el tema de los fósiles y quieres saber un poco más de ellos, te invitamos a continuar leyendo este artículo.

Índice()
  1. Definición de fósil
  2. ¿Cómo se forman los fósiles?
  3. Características que tienen en común todos los fósiles
  4. ¿Qué tipos de fósiles existen?
    1. Icnofósiles
    2. Microfósiles
    3. Resina fósil
    4. Pseudofósil
    5. Fósil viviente
  5. ¿Cómo es el proceso de fosilización?
  6. ¿Cuál es la importancia de los fósiles?
    1. ¿Para qué sirven los fósiles a la humanidad?
  7. ¿Qué requisitos deben tener los huesos para considerarse fósiles?

Definición de fósil

Los fósiles son restos o evidencia de un organismo que vivió en el pasado y que se ha preservado en sedimentos o rocas a lo largo del tiempo geológico. Estos pueden provenir tanto de restos de huesos humanos como de dientes, conchas, troncos de árboles, huellas, hojas, excrementos, etc.

La formación de los fósiles es producida cuando se entierran restos de organismos en los sedimentos de forma rápida, esto los protege de la descomposición, permitiendo que se conserven durante largos periodos de tiempo. En general, los fósiles son de suma importancia en la paleontología, y en otras ciencias, ya que les proporciona información sobre la historia de la tierra y cómo ha evolucionado.

¿Cómo se forman los fósiles?

Los fósiles se consideran como alguna huella dejada por el pasado y con la que en la actualidad podemos entender qué ocurría durante esas épocas. Estos se formaban mediante un proceso natural conocido como fosilización, el cual tiene diferentes tipos que explicaremos a continuación:

  1. Fosilización por sustitución: este proceso consiste en que los tejidos blandos del organismo fosilizado se disuelven y reemplazan por minerales. Estos se infiltran en los dientes, caparazones o huesos, lo que crea una copia mineralizada del organismo fosilizado.
  2. Fosilización por carbonización: en este proceso ocurre cuando los restos del organismo se comprimen bajo diversas capas de sedimentos y se deshidratan. Esto produce una impresión en la roca sedimentaria y, de ser el sedimento rico en carbono, se pueden conservar detalles más finos del organismo, como flores, hojas o hasta insectos.
  3. Fosilización por moldeo: ocurre cuando el organismo muere y se descompone, dejando una cavidad en una roca sedimentaria. Luego, este se rellena con materiales minerales formando un molde con la forma del organismo.
  4. Fosilización por permineralización: en este tipo de fosilización, los espacios que se encuentran dentro de los tejidos del organismo se rellenan por minerales. Esto da como resultado la conservación de la estructura y forma del organismo.
  5. Fosilización por congelación: durante este proceso, el organismo es capaz de conservarse gracias a la congelación en hielo. Cuando el organismo se congela puede preservar toda su estructura y su anatomía.
  6. Fosilización por atrapamiento: este proceso nos explica que el organismo queda atrapado en ámbar, alquitrán o en sedimentos como lo es la turba. De esta forma, se conserva en excelentes condiciones la estructura y/o anatomía del organismo.

Aunque existen más procesos que llegan a dar lugar a la fosilización, estos son los más comunes. Cada uno es capaz de mantener o preservar de manera distinta los organismos.

Características que tienen en común todos los fósiles

Los fósiles pueden ser desde restos humanos, como los dientes y los huesos, como también distintos organismos existentes, tal como son las hojas, plantas, troncos e insectos. Sin embargo, todos estos comparten ciertas características sin importar la especie o tipo de organismo que sea, entre las cuales se incluyen las siguientes:

  • Preservación: Cualquier fósil se considera como evidencia o restos de organismos que vivieron en el pasado y que se han conservado a lo largo del tiempo.
  • Edad: Todos los fósiles poseen una edad correspondiente a periodos mucho más anteriores al presente. A menudo se usan para obtener datos de eventos geológicos y para establecer como avanzó la historia evolutiva de la vida en el planeta.
  • Dureza: En general, los fósiles suelen ser duros y resistentes, esto les permite soportar fenómenos como el deterioro y la descomposición durante el paso del tiempo.
  • Composición química: los fósiles tienden a tener como compuesto principal los minerales y materiales inorgánicos. Sin embargo, también pueden tener restos orgánicos, como los tejidos blandos o huesos.
  • Forma: los fósiles suelen tener formas y características que los distinguen. Esto puede variar dependiendo del tipo de organismo que representen.
  • Proceso de formación: se entiende que los fósiles llegan a formarse gracias a procesos naturales de preservación. Entre estos procesos podemos encontrar la mineralización, permineralización, carbonización, impresión y compresión.

Los fósiles se consideran como fuentes invaluables que contienen información que ayuda a aquellos científicos que estudia la historia de toda vida presente en la tierra. Además, también los ayuda a deducir la evolución de las especies y del planeta a lo largo del tiempo.

¿Qué tipos de fósiles existen?

Existen diversos tipos de fósiles que se han ido descubriendo de muchas partes del mundo, sin embargo, todos estos se pueden clasificar en unas pocas categorías. En general, los fósiles pueden llegar a ser de cuerpos completos, tanto de animales como de personas, también están los de moldes y contramoldes, de huellas, rastros o de restos óseos y dientes.

Asimismo, los tipos de fósiles tienen varias clasificaciones, donde las principales son Icnofósiles, Microfósiles, Resina Fósil, Pseudofósil y Fósil viviente.

Icnofósiles

Se denominan Icnofósiles al conjunto de fósiles que consisten en rastros o marcas dejados por el movimiento o actividad de los organismos, en lugar de restos del mismo. Este tipo de fósiles está compuesto por huellas de pisadas, madrigueras, rastros de alimentación, túneles de excavación, marcas de reproducción, entre otras marcas biogénicas.

Estos se consideran de suma importancia en la ciencia, ya que proporcionan información sobre lo que fue la vida y el comportamiento de organismos. Con este tipo de fósil se puede saber sobre la vida de aquellos organismos que no se pudieron conservar como fósiles de cuerpo completo.

Como, por ejemplo, las huellas de pisadas pueden indicarnos la forma, el tamaño y el comportamiento de un animal. Mientras que, las madrigueras nos proporcionan información sobre la ecología y el hábitat de un organismo.

Por otro lado, los icnofósiles son útiles para datar y correlacionar capas de roca sedimentaria. Esto es dado porque se suelen asociar con un específico ambiente deposicional o evento geológico.

Además, este tipo de fósil puede llegar a proporcionar información sobre los cambios ambientales y/o climáticos ocurridos en el pasado, y como los organismos respondieron a ello.

Microfósiles

Se entiende por microfósiles a aquellos fósiles de tamaño muy pequeño o bien, microscópicos que solo pueden ser vistos utilizando un microscopio. Estos suelen ser de mucha utilidad en la paleontología y geología, gracias a que aportan información muy valiosa sobre la historia de la vida y la evolución de los organismos.

Los microfósiles pueden incluir una gran variedad de organismos, como por ejemplo los que describiremos a continuación:

  • Foraminíferos: organismos unicelulares con concha microscópica, pueden ser preservados en los sedimentos marinos.
  • Diatomeas: consisten en algas unicelulares que posee paredes celulares de sílice, estas se encuentran en sedimentos de agua marina y agua dulce.
  • Radiolarios: organismos unicelulares con esqueleto microscópico de sílice, se suelen encontrar en sedimentos marinos.
  • Polen y esporas: estas son estructuras reproductivas de plantas capaces de ser preservadas en sedimentos acuáticos y terrestres.
  • Cocolitóforos: son algas unicelulares que poseen conchas de carbonato de calcio y se pueden encontrar en los sedimentos marinos.
  • Nanofósiles: estos son fósiles microscópicos que incluyen a una gran variedad de organismos, como las algas, bacterias y pequeños animales.

Los microfósiles son capaces de darnos información acerca de la edad de las rocas sedimentarias, los cambios climáticos y ambientales, la evolución de los organismos y la historia geológica de la tierra. Además, suelen ser muy útiles en la exploración y producción de gas y petróleo porque se encuentran en depósitos sedimentarios que suelen contener hidrocarburos.

Resina fósil

Se le conoce como resina fósil o ámbar a una sustancia orgánica y transparente formada a partir de la resina de los árboles antiguos y se conserva como un fósil. Esta resina la producen los árboles para protegerse de enfermedades o heridas y puede atrapar dentro de sí a pequeños organismos, como las plantas, insectos, arañas, entre otros.

Con el pasar del tiempo, la resina tiende a endurecerse y se fosiliza, lo que hace que los organismos en su interior se conserven en un excelente estado. Además, la resina fósil puede llegar a contener burbujas de aire u otros materiales, los cuales pueden proporcionar información sobre el ambiente en que se formó la resina y los procesos geológicos siguientes.

Los organismos que quedan atrapados en la resina suelen mantenerse preservados de forma excepcional gracias a que esta resina los protege del deterioro y descomposición. Esto se debe a que, gracias a su cubierta de ámbar, no reciben la exposición a la luz, el agua y el aire, lo cual los mantiene muy bien conservados.

Los fósiles que se encuentran en la resina fósil pueden llegar a proporcionarnos información detallada sobre el ecosistema y la vida en la antigüedad.

Pseudofósil

Los pseudofósiles son estructuras que suelen ser confundidas con fósiles reales, pero no han pasado por procesos de actividad biológica. Estos, a diferencia de los verdaderos fósiles, se forman por procesos no biológicos, como la sedimentación, erosión, cristalización, entre otros.

Un ejemplo de pseudofósil podrían ser las concreciones, estas son acumulaciones de mineral formadas alrededor de un núcleo de sedimento, ya que suelen parecerse a cráneos o huevo. También están las dendritas, que son ramificaciones de minerales que suelen confundirse con ramas o plantas, y las estrías y surcos, los cuales suelen ser producidos por la erosión y no por organismos.

Es importante saber distinguir entre fósiles reales y pseudofósiles para evitar malinterpretaciones en investigaciones científicas. Sin embargo, también suelen ser interesantes dado que se interpretan como una expresión de los procesos naturales que afectan a las rocas y a la tierra en general.

Fósil viviente

Cuando hablamos de “Fósiles vivientes” nos referimos a organismos que se asemejan a alguna forma de vida fósil que fue conocida a partir de restos fósiles, pero que aún existe. En general, estos son organismos que han cambiado poco o nada desde su aparición en el registro fósil, lo cual puede llegar a ser hace millones de años.

Aunque, en realidad, estos no son fósiles, suelen ser llamados así gracias a su parecido con formas de vida extintas conocidas gracias a los fósiles. Un ejemplo de fósiles vivientes es el celacanto, este es un pez que se creía extinto desde hace más de 65 millones de años, pero fue redescubierto en el siglo XX.

Los fósiles vivientes tienden a ser muy interesantes para la ciencia porque nos ofrecen una ventana a la historia de la vida en la tierra y a la evolución. Al estudiar este tipo de organismos, los científicos pueden comprender la evolución de ciertos organismos y como han sobrevivido a diferentes entornos a lo largo del tiempo.

¿Cómo es el proceso de fosilización?

El proceso de fosilización se conoce como un proceso natural y le puede ocurrir a los restos de organismos muertos o sus huellas, esto implica su transformación en fósil. Este proceso varía dependiendo de las condiciones ambientales y el tipo de organismo, pero en general, implica los siguientes pasos:

  1. Muerte del organismo: esto debe ocurrir en un ambiente en el que se permita la preservación de los restos, como ambientes de sedimentación rápida o con poco o ninguna actividad de descomposición.
  2. Enterramiento: los restos del organismo deben ser enterrados rápidamente bajo sedimentos como arena, arcilla o limo. Esto evita la exposición a los elementos y actividad biológica
  3. Permineralización: Mientras que los sedimentos se van acumulando sobre los restos del organismo, comienza a producirse presión y se empapan con agua rica en minerales. Estos minerales se infiltran por los tejidos del organismo y así reemplazan los materiales orgánicos con minerales.
  4. Recristalización: con el pasar del tiempo los minerales pueden llegar a cambiar tanto de forma como de tamaño. Esto tiende a dar lugar a la deformación recristalización de los tejidos del organismo.
  5. Exposición: Si los sedimentos que cubren a los restos del organismo llegan a ser erosionados o levantados, estos pueden ser expuestos a la superficie terrestre. Este proceso ocasiona que los organismos se conviertan en fósiles.
  6. Descubrimiento: al finalizar, los fósiles son descubiertos por científicos o aficionados. Estos puedes utilizarlos para estudios y aprender sobre lo que fue la historia de la vida que se encontraba en la tierra hace millones de años.

El proceso de fosilización se considera un proceso raro y la mayoría de los organismos no logran fosilizarse, dependiendo de la especie y las condiciones ambientales.

¿Cuál es la importancia de los fósiles?

Los fósiles juegan un papel muy importante en la historia de la tierra, la vida que en ella habita y el origen de lo que es el ecosistema en la actualidad. Como punto principal, los fósiles se consideran como un registro histórico, gracias a que funciona como una ventana hacia el pasado.

Con ellos podemos aprender sobre la historia de la vida en la tierra y determinar cómo los organismos han evolucionado y cambiado a lo largo del tiempo. Además, sirven como una herramienta para la clasificación e identificación de especies extintas, como cualquier dinosaurio, gracias al estudio de los ADN de estas especies.

Asimismo, ayuda a cada paleontólogo involucrado en el estudio de las marcas dejadas por las especies, puede ser un hueso, diente, o huella. Estas antigüedades les proporcionan información sobre diferentes especies, su forma de ser y de cazar, entre muchas otras características.

Por otro lado, los fósiles suelen ayudar a reconstruir ecosistemas antiguos y determinar cómo los organismos interactuaban entre sí. También puede ser muy útil para detectar los cambios que han tenido los ecosistemas a lo largo del tiempo y como pueden cambiar durante los próximos años.

¿Para qué sirven los fósiles a la humanidad?

Los fósiles tienen diversos usos y aplicaciones muy importantes en la humanidad, entre los cuales se encuentran:

  • Investigaciones científicas: los fósiles se consideran muy importantes en las investigaciones sobre la evolución e historia de los ecosistemas. Los científicos usan los fósiles para estudiar especies ya extintas, su fisiología, anatomía, ecología y hasta su evolución.
  • Educación: se utilizan en la educación científica para ayudar a los estudiantes a comprender la evolución de la vida en la tierra y los cambios que han sufrido los organismos a lo largo del tiempo. Los fósiles también pueden ser empleados para enseñar sobre la historia geológica de la tierra, su formación y el cambio de paisajes y ecosistemas que ha sufrido.
  • Recursos económicos: algunos fósiles se consideran como fuentes de recursos, como es el ejemplo del gas natural, el petróleo y otros combustibles fósiles. Por otro lado, los fósiles también tienden a ser utilizados como objetos de estudio y/o exhibición dentro de la industria del turismo.
  • Conservación: los fósiles juegan un papel muy importante en la conservación de la biodiversidad y protección de especies en peligro de extinción. Además, pueden proporcionar información valiosa sobre especies que ya no existen y con ello, ayudar a los científicos a entender cómo proteger y conservar las especies que aún quedan.

¿Qué requisitos deben tener los huesos para considerarse fósiles?

En la ciencia, específicamente en la paleontología, los huesos deben cumplir con ciertos requisitos para considerarse un fósil, entre los cuales se encuentran:

  1. Edad: el hueso debe tener mínimo unos 10,000 años de antigüedad. Esto se debe a la línea temporal que separa a los seres vivos recientes del resto de animales o plantas prehistóricas.
  2. Mineralización: el hueso debe haber pasado por el proceso de mineralización o permineralización.
  3. Conservación: el hueso debe haber sido enterrado justo después de la muerte del organismo, evitando la degradación por agentes externos. Esto significa que, el organismo no debe haber sido expuesto a la intemperie, erosión, oxidación, actividad biológica, u otros.
  4. Reconocimiento: el hueso debe haber sido reconocido y encontrado por expertos en paleontología, quienes pueden determinar si es o no un fósil.

En palabras generales, para que un hueso sea considerado un fósil debe haber pasado por estos procesos y haber sido estudiado por expertos en el área que lo confirmen.

Esto nos resume que, los fósiles son aquellos restos de seres que vivieron hace miles o millones de años y que se han preservado a lo largo del tiempo. Esto resulta en un fósil momificado muy bien conservado y que puede ser sometido a estudios científicos.

Cómo citar:
"¿Qué es un fósil? - Formación y tipos de fosiles en nuestro planeta". En Quees.com. Disponible en: https://quees.com/fosil/. Consultado: 18-04-2024 11:14:23
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