¿Qué es el parasitismo en biología? - Efectos biológicos de los parásitos

Qué es parasitismo en biología

El parasitismo es aquel efecto que se produce cuando una especie incrementa su capacidad de supervivencia usando a otras especies para satisfacer sus propias necesidades. Estas necesidades no son necesariamente nutritivas y podrían abarcar funciones como el crecimiento o beneficio reproductivo de los mismos parásitos.

En el mundo existe una gran variedad animales y casi todos tienen algún tipo de especie que los parasita. Estos parásitos son capaces de adherirse a un organismo únicamente en ciertos momentos o etapas de su ciclo vital.

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Índice()
  1. Definición de parasitismo en ciencias naturales
  2. ¿Cómo funciona la invasión por el parásito al huésped?
    1. Coevolución y coespeciación
    2. Defensas contra los parásitos
    3. Inmunoevasión
  3. ¿Cuáles son las características del parasitismo?
  4. ¿Qué tipos de parasitismo existen?
    1. Según la ubicación del parásito
    2. Según el tiempo de permanencia del parásito
    3. Según el nivel de dependencia del parásito
  5. ¿Cómo afecta el parasitismo al sistema donde vive?
  6. Ejemplos de animales con parasitismo

Definición de parasitismo en ciencias naturales

Los parásitos son una forma de vida extremadamente exitosa. Se estima que representan aproximadamente el 50% de los organismos existentes en nuestro planeta.

Como tal, el parasitismo es una relación biológica en la que dos organismos de diferentes especies mantienen una estrecha relación en la que uno (el huésped) proporciona alimento y refugio al otro (el parásito), a cambio de su supervivencia.

Los parásitos dependen del huésped para satisfacer sus necesidades básicas y para expandir sus propias capacidades de supervivencia.

En las relaciones de parasitismo, el huésped es el que experimenta el daño ya que no obtiene ningún beneficio, sufriendo las consecuencias de la presencia del parásito. Ahora, el objetivo del parásito es sobrevivir y reproducirse dentro de estas relaciones desiguales.

La disciplina científica que se enfoca en el estudio de los parásitos es el parasitología, la cual se centra en el análisis de los parásitos eucariotas que habitan en diferentes huéspedes. En contraste, la microbiología se enfoca en el estudio de microorganismos infecciosos como bacterias, virus y hongos.

Los parásitos que afectan a los seres humanos pertenecen al reino animal y se dividen en dos grupos principales: protozoos y metazoos. Es importante destacar que los parásitos han evolucionado y aparecido en la Tierra en múltiples ocasiones de forma independiente, tanto en vertebrados como en invertebrados.

Existen varios grupos de parásitos bien conocidos, tales como:

  • Los monogéneos y digéneos.
  • Las tenias.
  • Los nemátodos.
  • Los hirudíneos.

Los parásitos también pueden incluir a ciertas especies de moluscos, animales acuáticos, aves como los cucos e incluso algunos tiburones.

¿Cómo funciona la invasión por el parásito al huésped?

La infección por parásitos puede ocurrir de diferentes maneras dependiendo del tipo de parásito que se trate. Por ejemplo, algunos pueden infectar a su huésped a través del contacto directo con la piel o mucosas, mientras que otros pueden ser transmitidos a través del consumo de alimentos o agua contaminada.

Una vez que el parásito entra en el cuerpo del huésped busca un lugar adecuado para establecerse y reproducirse. En algunos casos, los parásitos pueden invadir los tejidos y órganos del huésped, lo que puede provocar daños y alteraciones en el funcionamiento normal del cuerpo.

La infección por parásitos puede provocar una amplia variedad de síntomas. Estos pueden incluir:

  • Fiebre.
  • Dolor abdominal.
  • Diarrea.
  • Fatiga.
  • Pérdida de peso.
  • Anemia.

La gravedad de los síntomas depende del tipo de parásito y la cantidad presente en el cuerpo del huésped.

Coevolución y coespeciación

En este proceso dos organismos ejercen una presión selectiva entre sí y se sincronizan en el tiempo geológico, lo que conduce a adaptaciones específicas entre ellos.

Si no hay adaptación mutua no puede hablarse de coevolución. Para que esta exista deben cumplirse algunas condiciones:

  • Especificidad: Se requiere especificidad, es decir, la evolución de cada rasgo dentro de una especie está impulsada por la presión selectiva de otros rasgos de otras especies en el sistema.
  • Reciprocidad: Las características de ambos participantes en el sistema se desarrollan juntas y al mismo tiempo.

Este proceso puede provocar la coadaptación, que es la adaptación microevolutiva mutua de unos organismos a otros. Cabe destacar que la coevolución puede tener consecuencias micro y macroevolutivas.

La relación entre dos especies puede ser muy estrecha y llevar a una especiación paralela, como ocurre entre el parásito y su huésped.

Imagina a un piojo que vive y se mantiene en las mejillas de una ardilla. Cuando las ardillas se aparean, los piojos tienen la capacidad de cambiar de una ardilla a otra. En el momento del cambio  un mismo piojo puede utilizar una proteína diferente para combinarse con otro. Los biólogos evolutivos pueden determinar cuándo los linajes han divergido porque el patrón filogenético del parásito reflejará el patrón filogenético del huésped.

Defensas contra los parásitos

El organismo huésped también ha desarrollado mecanismos de defensa contra los parásitos. Por ejemplo, las plantas a menudo secretan toxinas que repelen hongos parásitos, bacterias y herbívoros.

El sistema inmunológico de los vertebrados puede ser blanco de la mayoría de los parásitos cuando se exponen a fluidos biológicos.

Cuando un agente extraño, ya sea un virus, una bacteria o un parásito, ingresa al cuerpo, el sistema inmunológico lo identifica y reacciona con el propósito de destruirlo. Estos agentes extraños reconocidos por el sistema inmunitario se denominan 'antígenos'.

Es importante destacar que un parásito, bacteria o virus se halla compuesto de muchas moléculas diferentes, cada una de las cuales actúa como un antígeno e induce una respuesta inmune específica.

Inmunoevasión

La inmunoevasión es un mecanismo utilizado por varios microorganismos parásitos para evadir la respuesta inmunológica del huésped y evitar su eliminación.

Este mecanismo también se utiliza en enfermedades graves como el cáncer. De hecho, para evitar que los tumores evadan la respuesta inmunológica se han desarrollado tratamientos que pueden estimular la actividad del sistema inmunológico, los cuales también pueden desencadenar una respuesta inmunológica específica.

Esta respuesta inmunológica puede ser inducida mediante el cultivo in vivo o mediante el uso de las propias células inmunitarias del paciente, que son estimuladas y cultivadas ex vivo antes de ser reintroducidas en el cuerpo del paciente.

¿Cuáles son las características del parasitismo?

El parasitismo se caracteriza por varios aspectos distintivos, incluyendo:

  • Adaptación: Tanto el parásito como el huésped deben adaptarse a la presencia del otro, incluyendo la respuesta inmunológica del huésped y la capacidad del parásito para obtener recursos del huésped.
  • Extracción de recursos: El parásito depende del huésped para obtener recursos, como alimento o nutrientes, a menudo a expensas del huésped.
  • Comensalismo: En algunos casos los parásitos solo pueden sobrevivir si el huésped también sobrevive, lo que se conoce como comensalismo.
  • Ciclo de vida: Los parásitos pueden manifestarse en ciertas etapas de la vida del organismo huésped o en todas ellas.
  • Ectoparasitismo: Algunos parásitos se ubican externamente en el huésped, como es el caso de las garrapatas.

En estas interacciones una parte se beneficia a expensas de la otra, lo que significa que hay un ganador y un perdedor en la relación parasitaria.

¿Qué tipos de parasitismo existen?

Existen diversos tipos de parasitismo y esto depende del parasito presente en la acción.

Por ejemplo, según la ubicación del parásito tenemos a:

  • Los ectoparásitos.
  • Los endoparásitos.
  • Los microparásitos
  • Los macroparásitos
  • Los mesoparásitos.

Según el nivel de dependencia están:

  • Parásito facultativo.
  • Parásito obligado.
  • Parásito accidental.

Por último, según el tiempo de permanencia del parásito:

  • Parásitos temporales.
  • Parásitos periódicos.
  • Parásitos permanentes.

Según la ubicación del parásito

Los patógenos pueden ser clasificados en exóticos si están fuera del huésped y endógenos si se encuentran dentro del cuerpo del huésped.

Por ejemplo, una pulga que se alimenta de la sangre de un perro es un ectoparásito ya que está en el exterior del cuerpo del huésped. En contraste, la Taenia solium también conocida como tenia, es un parásito endógeno que se aloja en el cuerpo humano, específicamente en el intestino.

  • Los parásitos externos o ectoparásitos viven en la superficie del cuerpo del organismo vivo y se alimentan de su sangre. Las pulgas, garrapatas, piojos, sarna y ácaros son algunos de los ectoparásitos más comunes que afectan tanto a humanos como a animales. Estos son un grupo heterogéneo desde el punto de vista taxonómico y biológico.
  • La relación huésped-endoparásito es un tema interesante para evaluar en biología, ecología, evolución y biogeografía. Los parásitos internos residen dentro del huésped y pueden causar desde daños leves hasta graves. Estos organismos pequeños, como gusanos y protozoos, se alojan en diversas partes del cuerpo animal como el intestino, el corazón, los pulmones y otros órganos.

Los endoparásitos pueden ser clasificados en diferentes tipos según el tejido afectado, su forma, entre otros factores.

A su vez estos pueden ser intracelulares o extracelulares; los intracelulares pasan parte de su ciclo de vida dentro de una célula; los extracelulares, por otro lado, se encuentran en los tejidos y en el líquido cefalorraquídeo. Muchas enfermedades son causadas por parásitos internos, como la malaria y la leishmaniosis.

  • Los microparásitos son pequeños y abundantes en número, multiplicándose dentro del organismo infectado, incluso dentro de las células (lo que puede interferir con su metabolismo). Se incluyen especies de bacterias, protozoos y hongos que afectan principalmente a animales, aunque algunos también afectan a especies vegetales.
  • Por otro lado los macroparásitos pueden ser estimados en número, creciendo y multiplicándose dentro del huésped, a menudo causando que las etapas infecciosas abandonen el organismo y afecten a otros.

Pueden establecerse dentro del hospedero y los principales ejemplos en animales son las tenias, las pulgas, los piojos y algunas especies de hongos. En vegetales pueden afectar distintas especies de hongos e insectos e incluso hay plantas que pueden ser parásitos de agua y nutrientes.

  • Los mesoparásitos tienen parte de su cuerpo fuera del huésped y el resto dentro de sus tejidos. Aunque son pequeños, pueden reproducirse rápidamente y causar infecciones.

Según el tiempo de permanencia del parásito

Los parásitos temporales son aquellos que solo requieren un huésped temporal para alimentarse, como los mosquitos y tábanos. Estos parásitos viven dentro del huésped únicamente durante una etapa de su ciclo de vida y luego pueden completar el resto del ciclo fuera del huésped.

Algunos parásitos de la piel, como las garrapatas, se adhieren al huésped solo para alimentarse para después caer y completar el resto de su ciclo de vida en el medio ambiente.

Los parásitos periódicos necesitan estar dentro del hospedero, esto durante alguna etapa de su ciclo de vida (huevo, larva, juvenil o adulto) para poder seguir su ciclo vital.

Por último, los parásitos permanentes son aquellos que necesitan un huésped durante toda su existencia para poder sobrevivir. Existen distintos parásitos permanentes, entre los cuales podemos mencionar:

  • Ascaris lumbricoides,
  • Giardia lamblia,
  • Enterobius vermicularis, entre otros.

Según el nivel de dependencia del parásito

Se puede clasificar la relación entre el parásito y el huésped según el nivel de dependencia que tenga el parásito. Existen tres tipos de parásitos:

  • Parásito facultativo

Este tipo de parásito tiene la capacidad de sobrevivir no solo como parásito sino también adaptándose de otras maneras. Pueden completar su ciclo de vida sin necesidad de un huésped.

Se cree que los parásitos obligatorios se adaptan mejor a la vida parasitaria que los facultativos. Un ejemplo de parásito facultativo es el Toxoplasma gondii, que puede infectar tanto a humanos como a animales pero también puede vivir en ambientes externos.

  • Parásito obligatorio

Estos parásitos solo pueden sobrevivir y reproducirse dentro del cuerpo del huésped. Necesitan obligatoriamente de un huésped para completar su ciclo de vida, como por ejemplo las tenias y la mayoría de los virus.

  • Parásito oportunistas

Estos parásitos solo pueden afectar a un huésped cuando éste se encuentra debilitado o tiene un sistema inmunológico comprometido. Son capaces de causar enfermedades pero no necesitan un huésped para sobrevivir.

Un ejemplo de parásito oportunista es el hongo Candida, que puede causar infecciones en pacientes con sistemas inmunológicos debilitados.

Otro ejemplo es la Naegleria fowleri, que se trata de una ameba de vida libre que normalmente habita en ambientes acuáticos pero en ocasiones puede parasitar a los seres humanos y provocar la meningitis amebiana primaria.

Las larvas de luciérnaga de la familia Sarcophagidae tienen la capacidad de desarrollarse en tejidos tanto vivos como muertos, esto dependiendo de la ubicación donde sus padres ponen los huevos.

Por otro lado, el hongo Botrytis cinerea es un parásito facultativo de plantas que puede vivir como saprofito en tejido vegetal muerto o en las hojas, tallos y frutos de diversas especies de plantas vivas.

  • Parásitos obligados

Son aquellos que necesitan vivir y reproducirse dentro de un huésped para sobrevivir. Son incapaces de sobrevivir durante largos períodos de tiempo fuera de su huésped, lo que afectar su capacidad para infectar a nuevos huéspedes.

Un ejemplo de parásito obligado es el Plasmodium, el parásito que causa la malaria en humanos.

  • Parásito accidental

Son aquellos que infectan accidentalmente a un huésped que normalmente no forma parte de su ciclo de vida. Por ejemplo, un parásito que normalmente infecta a una especie animal específica puede infectar accidentalmente a un humano si entra en contacto con él, pero no puede completar su ciclo de vida en ese huésped accidental y, por lo tanto, no puede infectar a otros huéspedes.

  • Parásito migratorio

Los parásitos que normalmente viven dentro de un huésped suelen estar localizados en un órgano o tejido específico, sin embargo en algunos casos el parásito puede encontrarse en un órgano o tejido no adecuado para su existencia, lo que causa una infección migratoria.

Estos parásitos pueden moverse a través del cuerpo del huésped de manera impredecible y causar una variedad de síntomas, a menudo graves.

¿Cómo afecta el parasitismo al sistema donde vive?

El parasitismo puede tener un impacto significativo en el sistema donde vive el huésped parasitado. Los parásitos pueden alterar el equilibrio ecológico de un ecosistema, especialmente si son capaces de infectar a una gran variedad de huéspedes.

Algunos efectos incluyen:

  • Reducción de la población de huéspedes: Si un parásito causa una enfermedad grave o mortal en su huésped esto puede llevar a una disminución en la población de esa especie en particular.
  • Cambios en la dinámica de la comunidad: Los parásitos pueden afectar la interacción entre diferentes especies en una comunidad. Por ejemplo, un parásito puede aumentar la vulnerabilidad de una especie a la depredación, lo que a su vez puede afectar la abundancia de otras especies que dependen de ella.
  • Alteración de la biodiversidad: Si un parásito tiene un efecto negativo en una especie huésped en particular esto puede afectar la biodiversidad general del ecosistema.
  • Cambios en la estructura del hábitat: Los parásitos pueden afectar la estructura del hábitat al influir en la distribución y densidad de las especies de plantas que son huéspedes de los parásitos.

Ejemplos de animales con parasitismo

Hay muchos animales que pueden albergar parásitos. Aquí hay algunos ejemplos:

  • Perros: Pueden ser parasitados por pulgas, garrapatas, ácaros de la sarna y gusanos del corazón.
  • Gatos: Pueden ser parasitados por pulgas, garrapatas, ácaros de la sarna, gusanos del corazón, tenias y otros tipos de lombrices intestinales.
  • Aves: Pueden ser parasitadas por piojos, ácaros, garrapatas, mosquitos y otros parásitos externos e internos.
  • Peces: Pueden ser parasitados por protozoos, gusanos, crustáceos y otros tipos de parásitos acuáticos.
  • Abejas: Pueden ser parasitadas por ácaros Varroa, que pueden transmitir enfermedades a las colonias y debilitar a las abejas.
  • Humanos: Pueden ser parasitados por una amplia variedad de parásitos, como lombrices intestinales, ácaros, pulgas, piojos, garrapatas, mosquitos y otros insectos.
  • Canguros: Pueden ser parasitados por gusanos intestinales, pulgas y otros parásitos.
  • Ballenas: Pueden ser parasitadas por gusanos, crustáceos y otros tipos de parásitos externos e internos.

El tratamiento para la infección por parásitos también varía dependiendo del tipo de parásito y la gravedad de la infección. Los medicamentos antiparasitarios son comúnmente utilizados para tratar la infección y eliminar los parásitos del cuerpo del huésped.

En algunos casos la infección puede ser recurrente y esto puede requerir un tratamiento prolongado. Además, la prevención es clave para evitar la infección por parásitos y esto puede incluir medidas como:

  • El lavado frecuente de manos.
  • La cocción adecuada de alimentos.
  • El uso de agua potable.
  • La eliminación adecuada de desechos.
Cómo citar:
"¿Qué es el parasitismo en biología? - Efectos biológicos de los parásitos". En Quees.com. Disponible en: https://quees.com/parasitismo/. Consultado: 13-07-2024 12:48:11
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